domingo, 26 de junio de 2011

EL ESPÍRITU SANTO ANTES Y DESPUÉS DEL RAPTO

EL ESPIRITU SANTO ANTES Y DESPUES DEL RAPTO
Abraham W. Barrera Bakit
PASTOR


Apocalipsis 7:13-14.- “Entonces, uno de los ancianos me preguntó: -¿Quiénes son los que están vestidos de blanco? ¿De dónde vienen?”
“Yo le respondí: -Señor, usted lo sabe. Y él me dijo: -Son los que no murieron durante el tiempo de gran sufrimiento que hubo en la tierra. Ellos confiaron en Dios, y él les perdonó sus pecados por medio de la muerte del cordero”

¿Puede una persona salvarse durante la Gran Tribulación? Por supuesto que si. La Biblia lo afirma. Lo acabamos de leer en cita anterior.

En otras palabras, estos “vestidos de ropas blancas” son personas que se salvaron durante la Gran Tribulación pero que por estar en el cielo, significa también que tuvieron que morir durante la Gran Tribulación por haber aceptado a Jesucristo como su Salvador.

Ministerio del Espíritu Santo durante la Gran Tribulación


Antes de la resurrección de Jesús, el Espíritu Santo era dado a los hijos de Dios en ocasiones especiales y en medidas diferentes. El Espíritu Santo siempre estuvo y está y estará en la tierra y en todas partes al mismo tiempo debido a su atributo de omnisciencia, sin embargo, Dios ungía o confería “medidas” del Espíritu Santo según la ocasión o la necesidad.

Desde tiempos del Antiguo Testamento vemos evidencias del ministerio del Espíritu Santo. Vemos a Sansón siendo investido con fuerza sobrenatural cuando destruyó aquel templo lleno con sus captores. Moisés partiendo el mar a través de la unción del Espíritu Santo. Vemos a Daniel sobreviviendo al foso de los leones gracias al indudable trabajo del Espíritu de Dios para calmar a estas fieras hambrientas.

Más recientemente, vemos que el día en que Jesús vino a bautizarse con Juan el Bautista, la Trinidad se unió en propósito y motivo cuando Dios el Padre identificó a Jesús como su Hijo, el Espíritu Santo lo ungió para iniciar su ministerio de Mediador entre el hombre y Dios.

¿Con qué invistió el Espíritu Santo a Jesús al ser bautizado por Él en el Río Jordán?


La Biblia nos trae luz en este aspecto: "Ustedes ya saben lo que ha pasado en toda la región de Judea. Todo comenzó en Galilea, después de que Juan bautizó a”
“Jesús de Nazaret y Dios le dio el poder del Espíritu Santo. Como Dios estaba con él, Jesús hizo siempre lo bueno y sanó a todos los que vivían bajo el poder del diablo.”
(Hechos 10:37-38).

En otras palabras, Dios el Padre ungió a Jesús, su Hijo, con el Espíritu Santo para “hacer bien y sanar a todos los oprimidos por el diablo”.


¿Nos da Dios a nosotros el mismo Espíritu Santo que le dio a Jesús?


Jesús mismo nos dijo que sí. Después de su crucifixión, Jesús instruyó a sus discípulos a que se fueran a Jerusalén y que no salieran a predicar hasta que recibieran el Espíritu Santo.

Jesús se lo prometió a sus seguidores. “Pero quiero que sepan que el Espíritu Santo vendrá sobre ustedes, y que recibirán poder para hablar de mí en Jerusalén, en todo el territorio de Judea y de Samaria, y hasta en los lugares más lejanos del mundo.” (Hechos 1:8)

Esto significa que la Iglesia era ahora titular del Espíritu Santo... no por momentos y por medidas como hasta ese momento sino en su totalidad.

La Iglesia a partir del Día de Pentecostés, allá en el Aposento Alto, recibió el Espíritu Santo para hacer la Obra de Jesucristo en la Tierra.

Jesús enseñó que las cosas que nosotros haríamos gracias a nuestro apoderamiento del Espíritu Santo serían aún mayores que las que él hizo. (“Les aseguro que el que confía en mí hará lo mismo que yo hago. Y, como yo voy a donde está mi Padre, ustedes harán cosas todavía mayores de las que yo he hecho.” Juan 14:12)

¿Cuando la Iglesia sea levantada, al inicio de la Gran Tribulación... Se marchará el Espíritu Santo con la Iglesia?


La respuesta es “sí” y es “no”.

Decimos sí porque el Espíritu Santo habrá terminado su trabajo que inició el Día de Pentecostés (a propósito, el que fue profetizado siglos antes en Joel 2:28.- “cuando esto haya pasado, les daré a todos mi espíritu: hombres y mujeres hablarán de parte mía; a los ancianos les hablaré en sueños y a los jóvenes, en visiones”). El Espíritu fue dado en esa medida a la Iglesia. Como la Iglesia ya no estará, este aspecto del ministerio encargado al Espíritu por Jesús, habrá terminado.

Pero al mismo tiempo decimos que no porque el Espíritu Santo continuará estando presente en la tierra y en todo lugar del universo gracias a su atributo de omnipresencia (capacidad de estar en todo lugar y en todo tiempo al mismo tiempo). Siendo así, el Espíritu Santo estará disponible para aquellos dejados atrás que decidan aceptar al Mesías y su Salvación. NO en la misma medida que hoy, por supuesto.

¿Se imagina usted cuán proclive será a aceptar la veracidad y la actualidad de Jesús un hombre cuya esposa e hijos sean todos raptados porque eran cristianos y él, por nunca creer, sea dejado?

¿Se imagina lo que pasará por la mente de este hombre al recordar las múltiples veces que su esposa lo invitó a ir a la iglesia, pero que él rechazó por considerar eso de “religión” cosa de tontos?

¿Se imagina lo proclive que serán a aceptar de Jesús, aunque ello signifique la muerte, los miles de “cristianos” fríos que nacieron, se criaron, asistieron a la iglesia todas sus vidas, pero que siempre fueron cristianos “plásticos” y que nunca en verdad tomaron una decisión de ser radicales por Jesús? Estos mis estimados lectores, deberán ser totalmente locos para aún después de haber sido dejados, no aceptar a Jesús como su salvador.

¿Qué le pasará a aquellos que busquen de Dios durante la Gran Tribulación?


La Biblia es categórica: “Luego vi unos tronos, y en esos tronos estaban sentados los que habían sido asesinados por mantenerse fieles a la enseñanza de Jesús y al mensaje de Dios. Ellos no habían adorado al monstruo ni a su estatua, ni se habían dejado poner su marca en la frente ni en las manos. Ellos volvieron a vivir, y Dios les dio tronos para que gobernaran con el Mesías durante mil años.”
“Ellos son los primeros que volverán a vivir; pues han recibido una gran bendición y forman parte del pueblo especial de Dios. Nunca serán separados de Dios, sino que serán sacerdotes de Dios y del Mesías, y reinarán con él durante mil años. El resto de los muertos no volverá a vivir hasta que se cumplan los mil años.” Apocalipsis 20:4-5

Note que no puede haber ambigüedad cuando analizamos este texto. ¡La Biblia francamente declara que las almas de estos habían sido salvas porque se negaron a aceptar el Sello de la bestia y no adoraron “a su imagen, ni recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos”.

Oremos y santifiquemos nuestras vidas para que no seamos de esos dejados atrás. El Espíritu Santo estará presente en el mundo durante la Gran Tribulación, pero NUNCA en la misma medida en la que lo tenemos hoy. Estamos en el Tiempo de la Gracia, pero durante la Gran Tribulación será casi imposible la salvación, a no ser que dé su vida por obtenerla.

Este es el tiempo de la dispensación.

Los que creemos y vemos evidencias bíblicas para este marco escatológico que he presentado aquí, somos denominados “Dispensacionalistas” ya que creemos que debido a que tenemos al Espíritu Santo en gran medida antes de la Gran Tribulación, seremos “dispensados” o “excusados” de las tribulaciones de la Gran Tribulación.

Pero cuando ocurra el Rapto de la Iglesia, aunque la Biblia nos indica que la salvación será posible, será mucho más difícil y se tendrá que pagar el precio máximo por ella.

No crea que porque esto parece un segundo chance usted tiene posibilidades amplias de salvación.

Ahora es cuando la gracia “sobreabunda”

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